He sufrido el “Sindrome de Ulises”…

Según los expertos, es el “síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, naturaleza psicológica que se caracteriza por un estrés crónico que viene asociado a la problemática de los emigrantes al afincarse en una nueva residencia. En otras palabras es el síndrome que nos da al momento de convertirnos en inmigrantes.
El nombre se lo debemos a Ulises, aquel personaje mítico, el cual, perdido durante muchísimos años (diez años según Homero), en su camino de vuelta a Ítaca, añoraba su tierra de origen pero se veía imposibilitado de volver a ella”… que triste situación, pensar que desde aquellos ayeres se sufría semejante sentimiento.
Regresando al estudio del síndrome, su descubridor el doctor Joseba Achótegui, revela que es una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: 1.soledad, al no poder traer a su familia; 2.       sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; 3.sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y 4. sentimiento de lucha por sobrevivir.

 Si los 4 puntos anteriores, fueran una encuesta a la que habría de palomear, la primera sin duda lo haría, es indiscutible el añorar las tardes con mamá acobijadas de confidencias , ir de compras y risas con mi hermana o sentarme en la sale a escuchar cómo me leía papá o me aconsejaba como perfilar mi vida profesional, pero también a esos amigos, que se dice son los hermanos que escogemos, con los que han sido los cafés interminables, los hombros sobre los que he llorado, borracheras interminables, travesuras incontables…y sin duda una nostalgia innegable.
El segundo, tras un año y un poco más, a veces aún se asoma en mi ventana, pero sin duda lo he vivido y la única forma de afrontarlo es la aceptación de la situación del nuevo frente de batalla, del ánimo día a día y de no creernos discapacitados e inferiores, en algún momento ha de llegar y más en este tiempo y en este país que la situación de su nación es inestable, asi que también le damos una palomita.
Punto  tres, no me queda en el saco que llevo, pues a pesar de que hoy las letras que componen el nombre de mi país, sea seguido de la palabra Narcotráfico, sigue pesando más la calidad de la gente que ha nacido en la misma tierra que yo, o a no ser que por mi primer apellido me creán de la mafia Italiana.
Y no hay cuarto malo, sobrevivir,…vaya… sobrevivir a un mundo que no conocemos, sobrevivir a nuevas costumbres, que en un principio chocan, atemorizan, callan, pero como diría Darwin es parte de la selección natural.
Sin duda he sufrido el Síndrome de Ulises, he llorado a la vez que añorado, he reído al igual que he caído, he buscado mi lugar, sigo y seguiré buscándolo, pero el síndrome me ha pasado, hoy solo como una etapa en la adopción de mi nuevo hogar y sin duda…viviendo un nuevo síndrome que ya te he de contar.
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